jueves, febrero 14, 2008
épocas de hetero
Si, si... suena un poco enredado, pero en verdad se vive así de confuso cada uno de los episodios en el que una amiga ha cruzado la línea y ha irrumpido en mi cuerpo. Dejaré testimonio de sólo uno, para no deprimirme.
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Noche, pool, cervezas, charlas cómplices de amigas heterosexuales que salen a divertirse sin "chicos".
Mañana, resaca, mates, miradas.
La rubia, bronceada, desentendida, me dice: ¿Yo te besé?
-Si -le dije- mi espalda estaba sobre el piso de tu cocina y vos, encima de mi cuerpo, y aunque tu pelo se metía en mis ojos, recuerdo tu boca húmeda, hasta el recorrido de tu lengua en mi boca.
- Ahh!!! si... lo que pasó fue que ví en tu cara la imagen de "el negro", por eso te besé, me confundí...-
Cara de quien se tragó el chicle...
- No me podés decir eso... - Le dije. Y seguimos charlando y tomando mates en la misma cocina en la que, horas atrás, había sucedido algo de lo que no se hablaría nunca más.
lunes, enero 21, 2008
.. de sus gozos y sus deseos, sólo saben sus cortinas
Siempre fueron desde niñas buenas amigas en la escuela,
Buenas amigas en la escuela, siempre fueron desde niñas.
Buenas amigas en la escuela,
y poco a poco la vida las hizo de otra manera.
Tuvo la culpa una tarde una caricia y un beso
que compartieron las dos, cuatro manos en dos cuerpos,
las dos pidieron perdón.
Iban del brazo cogidas a mediados de febrero,
las dos celebran su día, dicen que van de paseo
y se aman a escondidas.
Para el barrio y el mundo entero que son dos buenas amigas,
Que son dos buenas amigas, para el barrio y el mundo entero,
Que son dos buenas amigas, de sus gozos y sus deseos
sólo saben sus cortinas.
El amor las arrastraba a pasear por sus senos como lo hace el amor,
dos carmines en sus cuerpos daban el mismo color.
Iban del brazo cogidas a mediados de febrero, las dos celebran su día, dicen que van de paseo
y se aman a escondidas.
Yo todo lo dejaría por tal de estar a tu vera, por tal de estar a tu vera yo todo lo dejaría,
por tal de estar a tu vera,
que la noche fuera el día y el mundo de otra manera.
Vete se te hace tarde, una caricia y un beso,
¡ay! Quien parara el reloj, que nunca se fuera el tiempo,
y estamos juntas las dos.
Iban del brazo cogidas a mediados de febrero, las dos celebran su día, dicen que van de paseo
y se aman a escondidas.
Iban del brazo cogidas a mediados de febrero, las dos celebran su día, dicen que van de paseo
y se aman a escondidas; dicen que van de paseo y se aman a escondidas.
martes, diciembre 04, 2007
Que ves cuando me ves?
Hilda es lesbiana, aunque no quiera admitirlo con su voz, su cuerpo "el cuerpo que habla" lo hace y muy bien. Ella está obsesionada con la pregunta de la niña que no hace más que confudir aún más a Hilda, evidentemente.
El ciclo parece interminable porque Hilda no puede contestar la pregunta de la niña.
La niñita seguirá con la duda y le preguntará todas las veces que la vea, clase tras clase, supongo que, hasta que Hilda tome una determinación respecto de la respuesta a la inquisidora pregunta:
- Vos ¿qué sos? ¿nena o nene?
2.
Las hermanitas malabuenas
Mi vecina de "abajo" sabe que vivimos en pareja, está informada al respecto ya que su hija es quien nos alquila el departamento y sabe de nuestra situación, además es de público conocimiento nuestra "historia" una porque vivimos en un pueblo y dos porque somos militantes lesbianas... hasta mi pareja ha salido en la tele hablando del tema!
Pero mi vecina no lo quiere admitir, no sólo eso, sino que además nos quiere convencer a nosotras que somos hermanas.
Algunas frases remarcadoras de la vecina:
- Tu hermana ya llegó, la vi esta mañana dejar la bicicleta-
- ¿Como? ¿Tienen apellidos distintos????
- Si tu mamá no es la petisa gordita, y de quien es madre????? -
- Anoche la vi a tu hermana en la TV- (Fue la noche que mi compañera dijo que era lesbiana!!! ¿?¿?)
- ¡Qué parecidas que son nenas, siempre me las confundo! -
- Pasan las fiestas en familia, no?-
-Las vi en el diario! - Vos sos López y tu hermana tiene un apellido distinto!!!-
Ella está totalmente convencida, su problema es que yo no le doy el gusto con mis respuestas, que está claro que siempre le contesto lo que ella no quiere oir, pero como buena creyente es tenaz e insite... Eso que nuestro dormitorio está muy cerca de la ventana del suyo y yo no soy de reprimir ningún tipo de manifestación "amorosa", pero supongo que debe pensar que tenemos visitas diarias "higiénicas" y que somos grandes hermanas y muy compinches, claro!
Todavía estoy buscando la manera efectiva de demostrarle de qué estamos hablando cuando decimos que somos "pareja". Creo que su problema es que no entiende las palabras, pareja, lesbianas, por lo tanto no entiende qué carajo somos! sino hermanas!
Es cierto, la institución del matrimonio avala la relación sexual entre dos personas y las diferencia del resto de las relaciones no heterosexuales. Una buena ayuda sería la legalización del "matrimonio" entre lesbianas, este tipo de certificaciones son los que mi querida vecina necesita para confirmar la existencia de una relación sexo-afectiva entre mujeres.
martes, abril 17, 2007
Audre Lorde
"Lo Erótico como Poder" Fuente: RIMA (Red Informativa de Mujeres Argentina)
Revista Especial/Fempress, 1995 - Pags. 21-22-23
(Fempress) Lo erótico es un recurso dentro de cada una de nosotras que descansa en un nivel profundamente femenino y espiritual, firmemente enraizado en el poder de sentimientos no expresados o no reconocidos. Para perpetuarse, toda opresión debe corromper o distorsionar las fuentes de poder, en el interior de la cultura del oprimido, que puedan proporcionar energía para el cambio. Para nosotras, esto ha significado una supresión de lo erótico como fuente de poder y conocimiento en el interior de nuestras vidas.
Se nos ha enseñado a desconfiar de este recurso, que ha sido envilecido y devaluado en la sociedad occidental. Por un lado, lo superficialmente erótico ha sido difundido como signo de inferioridad femenina; por otro, a las mujeres se les ha hecho sufrir y sentirse despreciables y sospechosas en virtud de la experiencia de lo erótico. De ahí hay sólo un paso a la falsa creencia de que solamente por la supresión de lo erótico dentro de nuestras vidas y de nuestras conciencias las mujeres podemos ser realmente fuertes. Como mujeres, hemos llegado a desconfiar de ese poder que surge de nuestro más profundo e irracional conocimiento. Pero lo erótico ofrece un pozo de fuerza para la mujer que no teme su revelación.
La pornografía es la negación de lo erótico
A menudo se le ha dado un nombre equivocado a lo erótico y se lo ha usado contra la mujer. Por esta razón, muchas veces nos hemos alejado de la exploración y consideración de lo erótico como fuente de poder y conocimiento, confundiéndolo con su opuesto, la pornografía. Pero la pornografía es la negación directa de lo erótico, porque representa la supresión de los verdaderos sentimientos. La pornografía enfatiza la sensación sin sentimientos.
Al equiparar pornografía con erotismo, dos usos diametralmente opuestos de lo sexual, se ha intentado también separar lo espiritual de lo erótico, reduciendo lo espiritual a un mundo de afectos desabridos, un mundo ascético en el que se aspira a no sentir nada. Esta reducción de lo espiritual a lo ascético dista mucho de corresponder a la realidad.
Lo erótico es un lugar ubicado entre los comienzos de nuestro sentido de 'yo' y el caos de nuestros sentimientos más fuertes. Es un sentido interno de satisfacción al que, una vez que lo hemos experimentado, sabemos que podemos aspirar. Porque habiendo experimentado la totalidad de esta profundidad de sentimientos y reconocido su poder, por un sentido de auto-respeto, no podemos exigir menos de nosotras mismas.
El valor erótico de nuestro trabajo
La meta de cada cosa que hacemos es hacer la vida de nuestros niños y niñas lo más rica posible. Si celebro lo erótico en todos mis esfuerzos, mi trabajo se convierte en una decisión consciente -en una deseada cama a la que voy con gratitud y de la que me levanto con más poder. Por supuesto, las mujeres con tal poder son peligrosas. De ahí que se nos enseñe a separar lo erótico de todas las áreas más vitales de nuestras vidas que no sean el sexo. Y falta de preocupación por la raíz erótica de nuestro quehacer se manifiesta en la falta de ánimo en mucho de lo que hacemos. Por ejemplo, ¿cuán a menudo realmente amamos nuestro trabajo?
El principal horror de cualquier sistema que define lo bueno en términos de ganancias, en lugar de hacerlo en términos de las necesidades, excluyendo sus componentes emocionales y psíquicos-, el horror principal de tal sistema es que priva a nuestro trabajo de su valor erótico, de su poder erótico, de su íntima relación con la vida y la plenitud. Como mujeres, necesitamos examinar las formas en que nuestro mundo puede ser verdaderamente diferente. Me refiero a la necesidad de reevaluar la calidad de todos los aspectos de nuestras vidas y de nuestros trabajos.
La conexión erótica
La palabra erótico viene de la expresión griega eros, que alude a la personificación del amor en todos sus aspectos. Eros, nacido del dios Caos, representa el poder creativo y la armonía. Cuando hablo de lo erótico, entonces, hablo de una afirmación de la fuerza de vida de las mujeres, de aquella poderosa energía creativa cuyo conocimiento y uso estamos reclamando en nuestro lenguaje, en nuestra historia, en nuestros bailes, en nuestros amores, en nuestros trabajos, en nuestras vidas.
Para mí, lo erótico actúa de varias maneras y la primera es proporcionando el poder que proviene de la experiencia de compartir profundamente cualquier actividad con otra persona. El compartir el goce, ya sea físico, emocional, espiritual o intelectual, crea un puente entre las personas que puede ser la base para entender mejor aquello que no se comparte y disminuir el sentimiento de amenaza que provocan las diferencias.
Otra forma importante en que actúa la conexión erótica es reforzando, de manera abierta y audaz, mi capacidad de goce. De la misma manera en que mi cuerpo se abre a la música, respondiendo a ella, y escucha con atención sus más profundos ritmos, así también todo lo que siento puede abrirse a una experiencia eróticamente plena, sea ésta bailar, construir un estante, escribir un poema, examinar una idea. Esta auto-conexión es una medida del goce de saberme capaz de sentir, un recordatorio de mi capacidad de sentir. Y ese profundo e irremplazable conocimiento de mi capacidad de goce exige que viva toda mi vida en el conocimiento de que tal satisfacción es posible y no necesita llamarse matrimonio ni dios ni vida eterna.
Esta es una de las razones por las cuales lo erótico es tan temido y tan a menudo relegado solamente a la cama, cuando se llega a reconocer. Porque una vez que empezamos a sentir profundamente todos los aspectos de nuestras vidas, empezamos a exigir de nosotras mismas, y de todas las actividades de nuestras vidas, que estén de acuerdo con ese goce del que estamos conscientes de ser capaces. Nuestro conocimiento erótico nos da poder, se convierte en un lente a través del cual miramos todos los aspectos de nuestra existencia, obligándonos a evaluarla honestamente en términos de su relativo sentido en nuestras vidas. Esta es una gran responsabilidad que, proyectada desde nuestro interior, nos compromete a no establecernos en lo conveniente, en lo falso, lo esperado convencionalmente, lo meramente seguro.
Vivir desde adentro hacia afuera
Hemos sido formadas para temer el sí dentro de nosotras a nuestros más profundos anhelos. Pero una vez reconocidos aquellos que no potencian nuestro futuro, pierden su poder y pueden cambiarse por otros que sí lo hagan. El temor a nuestros deseos los mantiene bajo sospecha e indiscriminadamente poderosos, porque reprimir una verdad es darle más fuerza de la que podemos resistir. El temor de no poder crecer más allá de cualquier confusión que podamos encontrar en nosotras mismas nos mantiene dóciles y obedientes, definidas externamente, y nos lleva a aceptar muchas facetas de nuestra opresión como mujeres.
Cuando vivimos fuera de nosotras, y con esto quiero decir basadas solamente en directivas externas, en lugar de vivir basadas en nuestros conocimientos y en nuestras necesidades internas, cuando vivimos alejadas de las directivas eróticas que vienen desde adentro de nosotras mismas, entonces nuestras vidas permanecen limitadas por formas externas y alienantes y terminamos ajustándonos a una estructura que no está basada en las necesidades humanas. Pero cuando empezamos a vivir desde adentro hacia afuera, en contacto con el poder de lo erótico adentro, permitiendo que ese poder informe e ilumine nuestras acciones en el mundo que nos rodea, entonces empezamos a ser responsables de nosotras mismas en el más profundo sentido.
Al empezar a reconocer nuestros sentimientos más profundos, empezamos a dejar, necesariamente, de sentirnos satisfechas con el sufrimiento y la auto-negación y con la paralización que tan frecuentemente parece ser la única alternativa en nuestra sociedad. Nuestras acciones contra la opresión se hacen uno con nuestro ser, motivadas y reforzadas desde adentro. En contacto con lo erótico, me siento menos dispuesta a aceptar la impotencia u otros estados del ser que no son parte de mi naturaleza, tales como la resignación, la desesperación, la auto-destrucción, la depresión, la auto-negación.
Sí, hay una jerarquía. Hay una diferencia entre pintar una reja interior y escribir un poema, pero solamente una diferencia de cantidad. Y no hay, para mí, diferencias entre escribir un buen poema y ponerme a la luz del sol junto al cuerpo de una mujer que amo.
El poder de lo erótico en nuestras vidas
Esto me lleva a una última consideración sobre lo erótico. Compartir el poder de los sentimientos mutuos es diferente de usar los sentimientos de otra persona como si usáramos un pañuelo desechable. La necesidad de compartir sentimientos profundos es una necesidad humana. Pero en la tradición europea-americana se busca satisfacer esta necesidad en situaciones que casi siempre se caracterizan por un simultáneo mirar hacia otro lado, un usar los sentimientos de quienes participan en la experiencia con nosotras en lugar de compartirlos.
Cuando desviamos la vista de la importancia de lo erótico en el desarrollo y sostenimiento de nuestro poder, o cuando desviamos la vista de nosotras mismas al satisfacer nuestras necesidades eróticas en concierto con otro/as, nos usamos mutuamente como objetos de satisfacción más que compartir nuestro gozo en la satisfacción, más que hacer conexiones con nuestras similitudes y nuestras diferencias. Negarse a estar conscientes de lo que sentimos en cualquier momento, aunque eso parezca incómodo, es negar una gran parte de la experiencia, y ahí es cuando podemos permitir ser reducidas a lo pornográfico, al abuso y al absurdo.
Lo erótico no puede sentirse de segunda mano. Como feminista lesbiana negra tengo un sentimiento, un conocimiento y una comprensión particular de aquellas hermanas con las que he bailado, jugado e incluso peleado. Esta profunda participación ha sido, con frecuencia, el presagio de acciones conjuntas y concertadas que antes no fueron posibles. Pero esta carga erótica no es fácilmente compartida por las mujeres que continúan operando exclusivamente bajo una tradición europea-americana masculina. Yo se que no estuvo disponible para mí cuando estaba tratando de adaptar mi conciencia a este modo de vida y sensación. Solamente ahora encuentro más y más mujeres identificadas con mujeres lo suficientemente valientes para correr el riesgo de compartir la carga eléctrica de lo erótico, sin tener que mirar hacia otra parte y sin distorsionar la naturaleza poderosa y creativa de ese intercambio.
Ese reconocer el poder de lo erótico en nuestras vidas nos puede dar la energía para procurar obtener cambios genuinos en nuestro mundo, en lugar de solamente esperar un cambio de personajes en el mismo cansador drama. Y esto es así no solamente porque tocamos nuestra más profunda fuente creativa sino porque hacemos lo que es femenino y autoafirmativo frente a una sociedad racista, patriarcal y anti-erótica.
*Audre Lorde (1934-1993), negra, lesbiana, poeta, madre de dos niños, autora de varios libros de poesía. Su escritura en prosa incluye Los diarios del cáncer (The Cancer Journals), Zami: una nueva forma de deletrear ni nombre (Zami: a New Spelling of My Name), Hermana marginal (Sister Outsider) y A Burst of light.
Nota: Este texto fue publicado en Con-spirando, Revista Latinoamericana de Ecofeminismo, Espiritualidad y Teología, Nº 5, septiembre de 1993.
martes, diciembre 26, 2006
martes, agosto 01, 2006
Algo lindo...
Tema Cabellos:
Recién ahora que estoy escribiendo, caigo en la cuenta de que nunca usé pelo largo de chica.
Más que una cuestión estética, mi corte fue consecuencia de agentes externos, raro, no?
Mi madre siempre le cuenta a la gente, la tarde que volvió del pre-escolar, conmigo, llorando desconsoladamente porque "la nena" tenía piojos. Aquel día, mi madre, reunió a la mujeres de la familia para contarles semejante noticia y todas, a medida que llegaban, miraban mi cabeza y horrorizadas le preguntaban a mi madre ¡¿cómo había sido posible!? y se sumaban al llanto globalizado e hicieron cadenas de oración, amén de ponerme productos en la cabeza y examinarme cada minuto, para controlar el exterminio de aquellos bichos que denigraban mi "ser niña".
Desde entonces, mi madre optó por mantenerme el cabello mas o menos corto. Siempre recuerda que aquel día sintió verguenza... ¿? Yo no me acuerdo, por suerte no fue tan traumático para mi... o habrá algo en mi inconciente que diga lo contrario? ...
lunes, abril 17, 2006
Muñecas en mi vida
La primera muñeca que recibí como regalo fue a mis casi dos años. Mis padres me habían llevado a la casa de mi padrino que vivía en Viale, Entre Ríos. Como hacía mucho que no me veía, y porque era su ahijada, me recibió con un regalo: una muñeca “negra”. Cuando la ví, según cuenta mi madre hasta estos días, rompí en llanto y no paré de gritar hasta que la sacaron de mi la vista.Mi adorado padrino, el negro, pensó que era una cuestión de “color” ya que, como yo era una coloradita de cachetes rozagantes, creyó que me gustaría más una que se parecida más a mí. O quizás pensó que yo era ya una racista perdida.
Minutos más tarde apareció con una muñeca rubia de pelo largo y blanquita. Según mi madre, mi cara no había cambiado demasiado pero, por lo menos, el llanto había desaparecido. De todas formas la muñeca quedó por ahí.
Afirman mis padres que fue el primer papelón de mi corta vida que les hice pasar con los parientes panzas verdes del lejano este.
Claro está que no volví a saber más de muñecas hasta un año después, cuando papá Noel tuvo la peregrina idea de regalarme una. Esta, la segunda muñeca era más gordita, con rulitos dorados y con una sonrisa dibujada en su carita, así me la imaginé por años, ya que tampoco la recuerdo. Lo que sí recuerdo de aquellos años era la estufa azul a kerosén que teníamos en casa. Ese mechero gastado, ennegrecido que se encendía en rojos y naranjas. Recuerdo también el calor que empañaba mi mirada cuando permanecía horas frente a esta que encendía mis mejillas y le daba calor a mi cuerpo invierno.
Según las fuentes, parece ser que la segunda y última muñeca que recibí de regalo, terminó de cabeza en el mechero, por supuesto, cuando éste estaba dando sus mejores naranjas.
Después de treinta años, mi madre sigue contando aquellas vivencias con cierta extrañeza, aunque no para de reír cuando lo cuenta y deja un silencio invitando a posibles respuestas por parte de sus oyentes.
Querida madre, yo no recuerdo haber tenido muñeca alguna en mis manos. Cuando comencé a jugar, disfrutaba haciéndolo con juguetes: autitos, camiones, ladrillitos, instrumentos musicales, bolitas, hasta jugaba a las escondidas y a la mancha con mis amigos a medida que crecía mi cuerpo.
Pero con una muñeca nunca pude jugar.
¿Cómo pensar en manipular un pedazo de plástico con forma de nena?
¿A quién se le habría ocurrido convertir la figura humana en plástico para jugar?
No, mamá, las muñecas no deberían existir y no se puede manipular nenas, ni siquiera de plástico.

Información respecto del significado y origen de las muñecas:
Según La Real Academia Española http://www.rae.es/
Muñeca es (entre otras definiciones): Figura de mujer que sirve de juguete.
Según varias webs (la mayoría ha copiado esto sin poner las fuentes):
El origen de las muñecas es prehistórico. Se supone que desde tiempos inmemoriales, los niños han utilizado muñecas para sus juegos, imitando la realidad de los papás y sus hijos. La palabra francesa poupée deriva del latín puppa, que significa niña. En los comienzos las muñecas fueron fabricadas de madera, de barro cocido, de marfil o cera. Los griegos y romanos crearon muñecas con brazos y piernas articuladas. En el siglo XIX aparecieron muñecas con bustos realizados en papel maché. En Alemania e Inglaterra se fabricaron muñecas de porcelana que son la delicia de actuales coleccionistas. Francia se especializó en las vestimentas de estos juguetes. De Europa se enviaron a China. Así comienzan poco a poco a aparecer en el mercado variedad de muñecas blancas, negras, bebotes y con aspectos de niñas, grandes o pequeñas, de trapo, de goma, o de materiales duros, pero es quizás el más popular de los juguetes. Hacia 1880, Thomás Alba Edison(1847-1931), inventó una muñeca que decía mamá y papá. En 1958 aparece la muñeca con aspecto de adulta, la Barbie. En 1961 aparece su amigo el muñeco Ken, y sucesivamente han aparecido otros personajes del mundo "barbie".
Según el encarta 2006:
La muñeca es un juguete que existe en la mayor parte de las civilizaciones. Se han descubierto en yacimientos arqueológicos de todo el mundo figuras, o muñecas, hechas de madera o arcilla. A pesar de que el significado preciso de estos objetos es todavía incierto, se cree que estas figuras femeninas representan la fertilidad. Obviamente no eran juguetes en el sentido moderno de la palabra. Se cree que las muñecas no formaron parte del mundo de los niños hasta miles de años después. Hasta después del periodo paleolítico no se empezaron a construir figuras masculinas.
miércoles, abril 12, 2006
Rescate
Como cada madrugada, tomé fuerzas, canciones, estrellas y las puse en sus manos pequeñas. Le conté historias con ojos inocentes y le hablé de mundos de hombres monstruos que atormentaban soles en la infancia. Traté de separar los recuerdos de su piel, de su memoria, de su llanto. Pero ella tomó mi mano, la sostuvo fuerte, me miró y me llevó camino a un mundo oscuro. El aire era denso, húmedo, mis pies se entumecían con cada paso. Podía ver desde lejos hacia donde me llevaba, era un mundo de adultos, de hombres y de sexo. Pronto, nos apretó un umbral tenebroso de ladrillos viejos. Un hombre se acercó y tomó la mano de la pequeña, en los ojos oscuros, de aquel hombre, mi presencia fue sólo humo. Paso a paso nos internó en sus deseos enfermos. La inocencia se desvanecía en esa casa. El aire se me escapaba del cuerpo, me apretaba casi hasta asfixiarme. Adormecida palpé mi desnudez y volví a mi cuerpo. Entonces grité y mi furia comenzó a brotar de recuerdos. Cargué aquella pequeña en mis brazos y comencé a derribar paredes, a golpear puertas, escombros, años viejos pegados como musgo en las paredes. Cuadros impresos del dolor y del llanto caían con fuerza y estallaban en pedazos. El techo se derrumbó sobre aquel hombre y la polvareda fue cal quemando lento el cuerpo y los oscuros recuerdos de aquel día.
martes, marzo 14, 2006
lunes, febrero 20, 2006
a Gal
palabras,
soles,
pequeñas piedras,
amuletos,
el canto de las aves del amanecer.
La música del pinar,
le acunaban los sueños.
Cargaba sus bolsillos con semillas
y tierra fresca.
Se bebía el sol con los ojos
y con su piel el río.
Se desbordaban de luz y gotas
sus pestañas
Ella se refugiaba
en las copas de los árboles
se resguardada del viento
dibujaba con sus manos
horizontes de palabras,
soles y mañanas.
Despedía al atardecer con sus labios
de sus bolsillos
tomaba el trigo y la tierra
y cantando conjuros
creaba su futura mañana.
martes, febrero 07, 2006
Semilla...
y me acuna en su vientre
meciéndome
mientras,
refugiada y permeable
espero
el estruendo de los cielos que
escurra los blancos pechos
y estallen en sudor
hasta penetrar la inmensidad que me protege
y besar mis poros abiertos
y así
extender mi cuerpo
hasta alcanzar tu suspiro con mis verdes
y que mis ramas sean
quienes dibujen
el viento de cada amanecer.
jueves, febrero 02, 2006
"deli- delibe-raciones"

Claro, de dicha historia y de mi ser lesbiana me vengo a enterar casi 30 años después...
Mientras tanto, en aquellos treinta años, mi vida fue como la de cualquier niña argentina de clase humilde, pero con la mejor disposición (o pre) de sus padres a que creciera buena y sanita.
Fue una infancia donde todo estaba dividido en dos colores y a cada uno le correspondía "tareas" asignadas. El rosa era uno, en donde encuadraría yo por ser una niña y el color celeste perteneciente a los nacidos varones. Sí, todo asignado. Vestidos, muñecas, cocinitas y planchitas eran mi destino. Bueno, no lo decía yo, lo decía el mundo en su totalidad, o la totalidad que me representaba: padres, parientes, vecinos, radios, televisor, discursos, todos, de acuerdo con está clasificación para el bien desarrollo del ser "nena" o "nene".
Afortunadamente, y gracias a una fuerte conexión que tuve con mi madre, las cosas fueron cambiando para mi, por lo menos, en cuestión de juegos.
Recordar como primer regalo de "reyes" una camioneta "duravit" no es poca cosa, es más que una afirmación de lo dicho, es una certera convicción de que aquella estructura iba a ser destruida. Fue un presagio, un deseo, un simple pensamiento? Quién sabe?
sábado, enero 21, 2006
Lesbiana! Dijo la Partera

Fue en una pequeña clínica de un pueblo llamado Empalme, nombrado así por los nudos que dibujan las vías que ,como sangre por las venas, recorren el llano en su verde extensión acariciando fértiles tierras y se derraman a orillas del puerto.
Aquel 8 de Marzo, de 1972, a las 5 menos 10 de la madrugada, Doña Rosa libraría al mundo una colorada niña de 3 kg entre copos de nieve que aquel año traería por única vez por estos pagos húmedos, en esta ciudad que costea el río Paraná.
Fenómenos extraños sucedieron ese año, pero lo más raro, fue aquella mujer, aquella partera que había venido del campo, brotada del maizal, corriendo a suplantar a su amigo doctor que, perdido en el alcohol acudió a sus servicios aquella madrugada para "salvarle las papas". Era una partera que en sus tiempos de sequía, aconsejaba a granjeros y pudientes con sus palabras, entre cacharros, hierbas, conjuros y videncia. La gente hablaba de ella entre titubeantes dientes, y sus miradas escapaban con sus cuerpos si la veían pasar. Era una mujer temida por muchos, pero adorada por otros.
Cacha, así le decían, preparó a la parturienta, y las dos solas, comenzaron el trabajo. Ruidos agudos atravesaban la habitación del oscuro cuarto de la clínica, donde nadia estaba, salvo los parientes de la mujer que iba a parir, afuera, acalorados y nerviosos.
La tenue luz de la lámpara de 25 se quemó, entonces, Cacha comenzó a cantar y encendió con llamas violetas, verdes, rosas, doradas, rojas, azules y narajas el cuerpo de la madre pariendo. Cuando cacha tomó a la bebé entre sus manos, elevó vocales al unísono, se acercó suavemente hacia la madre somnolienta y le dijo, mientras acostaba a la bebe en su pecho: "Es una lesbiana" con una voz tan suave que la madre se adormeció. Tan extraña fue esa noche, que Doña Rosa no recuerda nada de lo que allí sucedió.
Fue Cacha, quien apareció en mis meditaciones y me contó la historia años después...

